Te falta motivación para entrenar o cuando entrenas no tienes ganas?

Si disfrutas entrenando, sólo o acompañado, sin ponerte retos, ser disciplinado, progresar con las cargas, te hace ser tan fuerte física como mentalmente, a nivel de motivación puede que tengas picos de bajada pero por regla general no te va a faltar a la hora de entrenar, porque siempre vas a buscar el momento para hacerlo y no te pondrás trabas mentales.

Pero ¿qué ocurre cuando el esfuerzo físico es superado por las trabas mentales? En ese tipo de perfiles o momentos debemos buscar estrategias que nos ayuden, porque si siempre escuchamos a la mente la mayoría de días se optaría por no entrenar.

Partiendo de la base de que buscamos mejorar nuestra salud, condiciones, cambios físicos y asegurarnos una calidad de vida y autonomía en un futuro, si entrenar no te emociona especialmente se hace necesario buscar estrategias que nos ayuden en los momentos de mayor desmotivación.

¿Por qué? Pues porque precisamente el movimiento es de las mejores terapias, ya que la actividad física nos hace segregar hormonas que automáticamente nos harán sentir mejor, por eso es tan adictivo, y por eso lo normal es que cuando llevamos una inercia y por determinadas circunstancias nuestro cuerpo, trabajo, familia…nos obliga a frenar el ritmo, lo echamos tanto de menos.

DIFERENCIA ENTRE ACTIVIDAD FÍSICA Y EJERCICIO FÍSICO

La actividad física se refiere a cualquier tipo de actividad que implique movimiento, y realmente cualquiera va a tener un impacto beneficioso en nuestro organismo. Pero cuando buscamos una mejora e ir progresando de cara a sea cuál sea nuestro objetivo, entonces ya debemos centrarnos en un programa de ejercicio físico programado, con un enfoque adecuado a nuestras condiciones, los reajustes necesarios y así ir avanzando poco a poco.

HORMONAS

Siempre comento a mis clientes más sedentarios que se inician en un cambio de hábitos, que deben dar un voto de confianza al ejercicio, que cuando empiezan y tienen ciertas sensaciones sesión tras sesión, la sensación de bienestar en realidad es inmediata, porque estamos hechos para movernos y las repercusiones en nuestro cuerpo siempre van a ser positivas.

Al acabar de entrenar segregamos endorfinas, que son responsables de la sensación de euforia, resultando además un analgésico natural. Nos ayudan a reducir las posibles sensaciones de ansiedad y estrés.

La serotonina influye en nuestro estado de ánimo más allá del tiempo que estés entrenando; se va a trasladar a cualquier actividad que realices, trabajando, en tus relaciones personales o laborales. Cualquier cosa que de forma natural mejore nuestro estado de ánimo merece la pena invertir tiempo y energía en ello.

La dopamina hace que el ejercicio físico sea de esas adicciones tan positivas, y que además cuando creamos una adherencia al mismo tenemos la necesidad de repetir y que sea una constante en nuestra vida.

Todas ellas tienen un papel muy importante en el ciclo de hambre y saciedad, con lo que nuestra capacidad de sentirnos bien con nuestra alimentación si llevamos un correcto enfoque y cantidad de calorías, sumado al movimiento hará que nos sintamos enérgicos en todas las actividades que realizamos al cabo del día.

Como más conocimientos tengas sobre cómo le afecta a tu organismo el entrenar de forma regular o no, sin duda tomarás mejores decisiones.

EJERCICIOS A PONER EN PRÁCTICA

lesiones en la mujer deportistaEstá demostrado que escribir a mano ayuda a comprender e interiorizar mejor que si lo comparamos con hacerlo a ordenador.

Escribir a mano y más hacer cierto tipo de ejercicios nos ayudará a hacerlo de forma más relajada y reflexiva.

Piensa qué te gustaría mejorar de los 3 puntos siguientes en un margen de 2 años, porque siempre debemos planear una línea en el tiempo:

Familia/ amigos

Trabajo

Ejercicio y buenos hábitos

Ponlo en un lugar bien visible, ve anotando tus avances cada vez que hagas algo al respecto y revísalo cada mes o dos meses máximo. Por ejemplo: “por la noche desconecto del mundo un rato antes y paso más tiempo de calidad con mi familia”, “estoy consiguiendo mejorar la relación con mis compañeros más directos del trabajo y eso mejora mi día a día”, “estoy bebiendo medio litro más de agua al día que hace un mes”, “antes no soportaba la idea de hacer deporte y ahora cumplo dos días a la semana fijo”….

Nuestro día a día puede ser muy complejo y darnos cuenta de pequeños avances, en especial los momentos de bajón, es lo que nos va a mantener en el buen camino y nos va a hacer seguir avanzando. No pretendas subir los escalones de 3 en 3, se trata de adquirir hábitos poco a poco e ir automatizándolos.

En este tipo de procesos no debemos olvidarnos precisamente de la complejidad de nuestras emociones y de que puede haber días que no estemos para absolutamente ningún tipo de reto. Permítete ser humano, parar, olvidarte de exigirte y retomarlo de nuevo con energías renovadas si lo necesitas.

HAZTE DUEÑO DE TUS ACCIONES

Céntrate en tus sensaciones. Piensa qué te hace o te volvería a hacer brillar los ojos.

  • Tener la fuerza y energía para jugar con mis nietos.
  • Dormir una noche entera sin que me duela la espalda.
  • Volver a meterme en ese vestido que me alucina.

No sólo son importantes los cambios que visualizas en el espejo, sino mucho más importante cómo te sientes a nivel emocional.

Cuando decides cambiar ciertos hábitos lo haces por ciertas sensaciones negativas que te empujan a ello. Por tanto no dejes de pensar en:

  • Cómo te sentías cuando decidiste dar un giro a tu vida.
  • Cómo te sientes cada paso que das durante el proceso.
  • Mira atrás, valora dónde estabas y dónde estás, y siéntete orgulloso y con fuerza para seguir.

BUSCA TUS PUNTOS FUERTES

Todos los tenemos. Puede que te cueste ponerte a entrenar, pero quizá seas una persona muy tenaz, que no abandona algo cuando se lo propone, por tanto aprovecha esa cualidad.

“Me he propuesto entrenar dos días por semana sí o sí y los voy a cumplir”.

Y siempre siendo realista y teniendo en cuenta tus condiciones y circunstancias personales, por eso es importante tener referentes que nos motiven, aunque no para tratar de hacer exactamente lo que ellos hacen, puesto que si nos enfocamos en algo demasiado exigente podemos caer en frustraciones.

Ser perseverante y trabajar como una hormiga. La motivación también se entrena, no lo olvides.

Autora: Cristina Lopez, Dietista y entrenadora personal

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